Nuestra Historia
Colegio CAPI
El sueño de transformar la educación desde la primera infancia en Guatemala
Existen colegios que nacen para impartir clases y existen instituciones que nacen para responder a una necesidad profunda de la sociedad. Colegio CAPI pertenece a la segunda categoría. Su origen no se encuentra únicamente en la apertura de un establecimiento educativo en 2006, sino también en la convicción de que la primera infancia merece ser comprendida, respetada y acompañada desde una mirada científica, humana y afectiva. Este documento recoge la historia, la filosofía y el propósito que han guiado el desarrollo del colegio.
El origen de un sueño
Mucho antes de abrir el colegio, la Licda. Patricia Xicará vivió, durante su propia infancia, dificultades de aprendizaje. Esta experiencia despertó una pregunta que marcaría su vida: ¿cómo debería ser una escuela o un colegio donde cada niño fuera visto, comprendido y respetado? Esa inquietud la llevó a estudiar Psicopedagogía para comprender cómo aprenden los niños y cómo favorecer su desarrollo integral.
La vocación que dio vida a un proyecto educativo
Patricia comenzó a impartir clases en 1994, experiencia que le permitió fortalecer principios humanos y cristianos que influyeron profundamente en su visión educativa. Más adelante, trabajó en otra institución donde descubrió que era posible enseñar de una manera diferente, a través del aprendizaje significativo y de metodologías más cercanas a las necesidades de los niños.
Al mismo tiempo, mientras realizaba evaluaciones psicopedagógicas, comprobó que muchas dificultades escolares no eran consecuencia de la capacidad de los niños, sino de métodos de enseñanza poco adecuados. Esta experiencia confirmó su convicción de crear un colegio centrado en el niño, en su forma particular de aprender y en el respeto por su desarrollo integral.
La fundación de Kindergarten Las Abejitas
En julio de 2006 se arrendaron las primeras instalaciones en una casa de la zona 11. Patricia recuerda que, durante mucho tiempo, observó esa casa pensando: «Ese será mi colegio». El proyecto inició como una empresa individual, con el apoyo económico y administrativo de su esposo, Lester Ramírez, mientras Patricia aportaba su experiencia pedagógica. El primer año comenzó con siete alumnos y finalizó con diecinueve. Dos maestras y una niñera conformaban el primer equipo. Cada espacio fue preparado con dedicación para que los niños encontraran un ambiente cálido, seguro y estimulante. Desde el primer día nacieron dos principios que continúan vigentes: 1. «Un niño feliz siempre está dispuesto a aprender». 2. «Permitimos que los niños sean niños».
La búsqueda de una mejor manera de educar
Con el paso de los primeros años surgió una inquietud: encontrar una filosofía educativa que respondiera plenamente al respeto por la infancia. En ese momento, muchas instituciones afirmaban trabajar bajo el enfoque Montessori. Patricia y Lester decidieron investigar otras corrientes constructivistas hasta descubrir la experiencia educativa de Reggio Emilia.
El viaje hacia Reggio Emilia
En la búsqueda de una filosofía educativa que respondiera plenamente al respeto por la infancia, Patricia y Lester comenzaron a investigar distintas corrientes constructivistas. Ese proceso Lester establecio contacto contacto con Reggio Approach, en Italia, y posteriormente con el pedagogo español Alfredo Hoyuelos, uno de los principales estudiosos y difusores del legado educativo de Loris Malaguzzi.
A través de Alfredo Hoyuelos conocieron a Ana Tomasini, representante de Red Solare en Argentina, quien se convirtió en la puerta de entrada a una amplia comunidad latinoamericana de educadores comprometidos con la filosofía Reggio Emilia. Este vínculo permitió que Patricia profundizara en una visión educativa que reconocía al niño como protagonista de su aprendizaje, competente, curioso y portador de derechos.
En la búsqueda de una filosofía educativa que respondiera plenamente al respeto por la infancia, Patricia y Lester comenzaron a investigar distintas corrientes constructivistas. Ese proceso Lester establecio contacto contacto con Reggio Approach, en Italia, y posteriormente con el pedagogo español Alfredo Hoyuelos, uno de los principales estudiosos y difusores del legado educativo de Loris Malaguzzi.
A través de Alfredo Hoyuelos conocieron a Ana Tomasini, representante de Red Solare en Argentina, quien se convirtió en la puerta de entrada a una amplia comunidad latinoamericana de educadores comprometidos con la filosofía Reggio Emilia. Este vínculo permitió que Patricia profundizara en una visión educativa que reconocía al niño como protagonista de su aprendizaje, competente, curioso y portador de derechos.
En 2009, Patricia viajó a Colombia para participar en el IV Seminario Internacional de Filosofía Educativa Reggio Emilia, organizado por Red Solare Colombia. Regresó convencida de que había encontrado la filosofía educativa que Colegio CAPI estaba buscando: una visión que reconoce al niño como protagonista de su aprendizaje, capaz de expresarse mediante cien lenguajes y merecedor de ser escuchado y respetado.
A través de Red Solare, Patricia y Lester entraron en contacto con educadoras de distintos países unidas por una misma inquietud: comprender profundamente a los niños, respetar sus múltiples formas de expresión y utilizar la documentación pedagógica como una herramienta para interpretar, acompañar y enriquecer el aprendizaje. En Colombia, este vínculo se fortaleció con Tulia Gómez, en Perú con Ana María Del Río, ampliando así la red de intercambio y colaboración con profesionales latinoamericanas comprometidas con la filosofía Reggio Emilia.
La búsqueda de una educación diferente llevó a Patricia a continuar su formación durante varios años en distintos países. Participó en encuentros de Red Solare en Argentina junto a educadoras latinoamericanas y, en Florida, Estados Unidos, se formó en Edu1st y en jornadas relacionadas con el pensamiento visible. Su trayectoria formativa también incluyó experiencias educativas en Italia, México y Costa Rica, así como visitas a escuelas inspiradas en Reggio Emilia, nidos en Italia y el Centro Internacional Loris Malaguzzi.
Paralelamente, el equipo docente de Colegio CAPI mantuvo un proceso constante de capacitación en Guatemala. Ningún viaje, encuentro o formación constituyó una experiencia aislada; en conjunto, fueron construyendo una trayectoria de aprendizaje, reflexión e intercambio internacional que hoy respalda la profundidad pedagógica y la identidad educativa de Colegio CAPI.
www.redsolare.com | www.redsolareguatemala.com
La evolución hacia Colegio CAPI
El colegio nació como Kindergarten Las Abejitas. Debido a un conflicto por el nombre similar con otra institución, se tomó la decisión de crear una nueva identidad. Surgió entonces el acrónimo CAPI: Colegio del Aprendizaje de la Primera Infancia. El nuevo nombre reflejaba con mayor precisión la misión institucional. En 2007 se obtuvo la autorización de la Secretaría de Bienestar Social para la atención de niños hasta los 4 años, en 2011, el MINEDUC autorizó la ampliación hasta preparatoria niños de 6 años. A principios de 2011, Patricia fue nombrada representante de Red Solare Guatemala, un paso que la llevó a impulsar el lanzamiento de la filosofía Reggio Emilia en el país, realizado el 8 de septiembre de 2011 en la ciudad de Guatemala, y a promoverla mediante conferencias y actividades de formación. En 2025, la institución evolucionó jurídicamente a Sociedad Anónima para fortalecer su crecimiento.
Nuestra filosofía educativa
En Colegio CAPI creemos que cada niño es un ser único. El aprendizaje no se limita a memorizar contenidos, sino que se construye mediante la exploración, el juego, la investigación, el arte, el diálogo y la participación activa. La familia forma parte esencial del proceso educativo, y las maestras ejercen su labor desde la vocación, la formación continua y el respeto por la infancia. Nuestros principios se resumen en dos frases que orientan nuestra práctica diaria: «Permitimos que los niños sean niños» y «Un niño feliz siempre está dispuesto a aprender».
¿Por qué existe Colegio CAPI?
Colegio CAPI existe para demostrar que otra forma de educar es posible. Nació con el propósito de construir un espacio donde ningún niño sea tratado como un número; donde el aprendizaje tenga significado; donde el desarrollo socioemocional tenga la misma importancia que el desarrollo cognitivo; y donde cada familia encuentre un aliado en la educación de sus hijos. Más que preparar para la primaria, buscamos formar seres humanos seguros, curiosos, creativos y felices.
Crecer sin perder el enfoque
Con una filosofía claramente definida, Colegio CAPI entró en una etapa de crecimiento: más familias, más instalaciones y un equipo docente cada vez más sólido, unido bajo un mismo enfoque pedagógico. Este crecimiento se sostuvo en grupos reducidos en las aulas, bilingüismo desde temprana edad y una relación cercana entre el colegio y la familia.
La pandemia obligó a repensar cómo sostener, a distancia, un modelo construido sobre el vínculo y la experiencia directa con el entorno. Durante ese período, Patricia también asumió responsabilidades en la dirección de DIGEESP, del Ministerio de Educación de Guatemala, entre 2021 y 2024, mientras la maestra Sarai Moreno fue nombrada directora del colegio.
En 2025, la institución dio un paso más en su madurez al transformarse en Sociedad Anónima. Ese mismo período marcó la incorporación de Sofía Ramírez, hija de Patricia y Lester, al equipo del colegio. Ella dará continuidad al legado de su madre, dedicándose al área de problemas del aprendizaje en niños.
Colegio CAPI en el presente
Hoy, Colegio CAPI es una institución guatemalteca especializada en la primera infancia. Desde 2006 acompaña a niños desde maternal hasta preparatoria, mediante un modelo bilingüe centrado en el desarrollo integral, el aprendizaje significativo y el respeto por el ritmo de cada niño.
